El día que se atrasó el Apocalipsis

Predicciones acerca del fin del mundo las tenemos todos los años, con diversos tipos de brujos o charlatanes. Sin embargo en algunas ocasiones si hemos estado cerca del día final y en el 95% de las veces nadie alcanzó a predecirlo. Un caso conocido el de Stanislav Petrov, o en un caso futuro lo que pasaría con una mega erupción en las Rocallosas. Pero hoy nos trae a colación una sombría anécdota, en la que por un evento cósmico tan normal como el movimiento de traslación logró que la Tierra viviera para contar esto.

El 31 de marzo de 1989 se descubrió el asteroide 1950 FC, con un diámetro de 300 metros, por Henry E. Holt y Norman G. Thomas. En astronomía se desglosan varios tipos de asteroides, de los que se destacan tres: Atón, Apolo y Amor. En realidad es una clasificación, no que un asteroide se llame Atón y sea el único de su especie. Por ejemplo los que se ubican en clasificación Amor recorren una órbita entre la Tierra y Marte, pero suelen ser más cercanos al planeta rojo que al nuestro. Nuestro nuevo “amigo” pertenece a la clasificación Apolo, de los que tienden a pasar con un rango de órbita radial mas grande que el de la Tierra y un perihelio menor al afelio terrestre. Por si quiere saberlo, los Atón son los caracterizados por tener un rango de órbita radial cercano a una UA (UA, la distancia de la Tierra al Sol) y un apoastro del tamaño del perihelio terrestre, lo que los coloca usualmente dentro de la órbita de la Tierra.

Continuando con nuestra historia, ese mismo 31 de marzo los científicos comenzaron a trabajar en detallar la mayor información posible sobre el nuevo descubrimiento, y eso les llevó a percatarse que unos días antes, el 22 de marzo, el mismo asteroide había pasado a solo 700 mil kilómetros de la Tierra, el doble de la distancia entre la misma y la Luna. Para hacerse una idea, si la Tierra es el arco y el cuerpo la pelota, el penal termina pateado en el travesaño y se va por unos 400 metros arriba.

Eso pasa todo el tiempo, el mismo 4 de febrero de este año un meteorito estuvo a 4 mllones de kilómetros de la Tierra, o sea el mismo penal pero se va a 2,5 km del arco. Lo que le hace especial este evento es que ese mismo 22 de marzo este mismo asteroide 1950 FC cruzó la misma posición a la que había llegado el planeta cinco horas y media antes. Si volvemos a la analogía del penal, sería como si el mismo penal pateado en el travesaño y se iba 400 metros arriba bajara y, producto del rebote, logra entrar en el arco; pero cuando ya el partido ha terminado 15 minutos antes.

Y ustedes se preguntarán, ¿Qué pasaba si se estrellaba con la Tierra? El youtuber español EnigmaCinco detalla lo siguiente: “De haber colosado, habría causado una hecatombe continental que fácilmente habría puesto en serios aprietos al ser humano” La potencia de este se calcula en 12 veces la Bomba Tsar, la más grande lanzada hasta ahora, que en su “prueba” en Nueva Zembia (Rusia) fue detonada a 50 Megatones. Se dice que solo un par de estas bombas es necesaria para destrozar el planeta y los que viven en él

Uno de lo campos más peligrosos para nuestra civilización es indiscutiblemente el de los fenómenos cósmicos. la lista de eventos que pueden sacarnos del mapa es enorme” El 1 de septiembre de 1859 ocurrió la mayor tormenta solar jamás registrada, la cual no causó grandes daños a la humanidad debido a la naciente tecnología que de a poco surgía. Ese mismo evento cósmico hoy causaría una catástrofe en todas las comunicaciones, olvídense de Televisión y Redes Sociales, todo lo que funciona con tecnología de ondas satelital e incluso magnética se irá al carajo. No hay estimaciones sobre la cantidad de muertos pero se cree que serían por lo bajo cientos de millones porque, literalmente, volveríamos a la época del Renacimiento o, si somos más pesimistas, a la Época de las Cavernas.

Ah, en 1991 al 1950 FC le colocaron su nombre actual, el Asclepio, para cuando pase nuevamente.

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